Breves partes del cuento El Entierro
Santiago Maunez Vizcarrondo
Mi cuento El Entierro ganó el Primer Premio en el Festival de Navidad del Ateneo Puertorriqueño en el 1971 y fue publicado en la revista Sin Nombre de la Lcda. Nilita Vientos. Luego lo he publicado en algunos de mis libros y aparece en el portal de Centro Cultural Dra. Antonia Sáez de Humacao. Sólo narraré algunas partes.
“Considera te dice el muerto, lo que ha sido de mí, porque lo mismo será de ti: hoy por mí, mañana por ti.” Eclesiástico 38:23
Llegaron los parientes…el padre acongojado: “Ya todo estaba arreglado para la compra de esa finca, él la iba a sembrar de caña, pero ahora nada se podrá hacer, tan trabajador como era”… el hermano que llegó de la ciudad: “Tendremos que hablar con el de la funeraria para que se hagan los arreglos del entierro, que sea una buena caja, no importa lo que cueste, aunque no se debe gastar mucho dinero pues luego vienen los problemas económicos”… la abuela que vivía con ellos: “Tráiganle flores, pero no de esas artificiales sin vida, que sean naturales, bonitas, fragantes como a él le gustaban”… y los hijos… pobres niños… la nena tiene cuatro añitos de vida, es como su muñeca, tan linda… “Si no te duermes como papito, no te quiero”… el nene tiene siete años, es ahora el hombre de la casa: “No llores mamita que yo estoy contigo”… El nene está en segundo grado, será ingeniero cuando crezca... (También llegaron parientes que hacía más de 30 años que no le visitaban… había que ver lo que el muerto dejó y podían llevarse.)
Llegaron los vecinos… los del frente: “Él estaba sintiéndose mal desde hace tiempo, se pasaba la noche quejándose”… los del lado: “Por fin descansó, gritaba tanto de noche, apenas si dormía”… los otros: “Tantos planes que tenía, quería progresar, le habíamos dado la firma para un préstamo y lo estaba pagando puntualmente, ahora…” Todos lo querían tanto, todos fueron tan buenos con él y él tan bueno con ellos.
Llegaron los amigos… “No sabía que estuviera tan mal… tan bien que cantaba… hace un mes me dijo que si la vaca paría un becerro macho nos lo comeríamos asado, que cosa… bueno menos mal que fue hembra y ahora la comay tendrá otra vaca”… “¿A que hora es el entierro?... espero poder venir pues hay que cumplir, él era mi mejor amigo”… “De eso mismo murió la señora de la esquina, ellos eran muy amigos… ¿será eso contagioso?... tú sabes lo que la gente decía que ellos… bueno tú sabes como es la gente”… los amigos eran muchos y todos vinieron a darle el pésame a la viuda y a toda la familia… “Le acompaño sus sentimientos”… era lo rutinario.
Llegó la gente importante… el Alcalde: “Precisamente estábamos pensando nombrarlo Presidente de la Asamblea Municipal, saben que él luchó mucho por el bien del Partido”… el juez: “Tantas veces que sirvió de jurado sin exigir nada”… el médico que hizo todo lo que pudo por salvarlo: “Estos son casos en que las arterias se endurecen y el corazón”… y el farmacéutico se lamentaba: “Ayer mismo recibí unas pastillas que, según dicen, son formidables para estos casos, no son caras, sólo veinte pesos el frasco de diez píldoras”… el de la funeraria: “Con el permiso, déjennos pasar con la caja, cuidado con los candelabros, pongan las sillas ahí, buenos días señor alcalde, ¿cómo están ustedes?... le acompaño en su pena señora…la gente lo apreciaba mucho porque él era un hombre importante en el pueblo…
¿Han cambiado en algo los entierros? ¿Continuamos siendo así de simplistas?
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