Este artículo ganó un GLAAD AWARD en el 2008.
Lo escribí como parte de mi campaña de derechos humanos
contra los prejuicio, la homofobia y cualquier injusticia humana.
Es un artículo gráfico, visual y aunque el personaje es ficticio
el discrimen humano es muy real. Espero lo disfruten.
CIERRA TUS OJOS
Por Andrés Fortuño
Cierra tus ojos…imagínate atado a una columna, a un árbol o arbusto, desorientado, piensas en tu familia, tus amigos y cuanto los quisieras ver en este momento…
Abre tus ojos…ves a varios chicos muy jóvenes con palos en las mano, uno de ellos con un revolver pequeño que te acerca a la cara y mientras escupe sobre ti sus maldiciones arrastra ese olor a plomo por todo tu cuerpo…
Cierra tus ojos…ahora escuchas como te gritan maricón, loca sucia, y cuanta barbaridad refiriéndose a lo que haces con tu sexo, con tus manos y hasta como te vistes y caminas, sientes miedo…
Abre tus ojos…vez cuando uno de los chicos te patea y te azota abruptamente la cara con un bate de béisbol, tragas sangre…
Cierra tus ojos…sientes como ese mismo golpe se repite por todo tu cuerpo, y el dolor y el miedo son tan grandes que pierdes conciencia de toda realidad…y esta vez, mientras te rajan el alma, nunca más vuelves a abrir tus ojos.
Este instante de dolor, parece sólo una fracción de segundo cuando lo lees, pero para el chico que es maltratado, herido y hasta asesinado por un crimen de odio dura toda una eternidad.
Todos los días aparecen noticias sobre crímenes de odio, jóvenes que andan en gangas en búsqueda de sacudirle a la tierra esa partida de homosexuales que están corrompiendo nuestro mundo. Esas locas que sólo saben embellecer la vida, llenar de mariposas los jardines y regarnos de alegría con sus cuentos irreverentes. Esos maricones que nos hacen pensar más allá de lo cotidiano que nos hacen ver que la crudeza de vida también tiene su lado bueno, sus soluciones y cuan importantes son la diversidades de opiniones para crear nuevos caminos. Esos homosexuales que aún se preguntan ¿Qué hemos hecho nosotros para merecer esto?.
Mientras en las grandes ciudades parece ser menos evidente, aunque igual sucede, en los campos y pueblos de todo el mundo los homosexuales viven bajo el miedo de ser atacados por la continua ignorancia humana en cualquier momento. Así que abre tus ojos…
Imagínate que caminas por la calle, de noche, vas a tomar un autobús luego de trabajar hasta altas horas de la noche para poder, no solo subsistir, sino posiblemente también ayudar con tus ingresos a otros en tu familia, y hasta a algunos vecinos o amigos menos afortunados, pues así naciste, demasiado sensible para este mundo. En tu camino de vuelta siempre encuentras a los mismos chicos del pueblo, esos que saben que eres homosexual, no por que se lo imaginen, si no por que se te nota, por tu andar, tu mirada, punto, es quien eres. De vez en cuando te gritan o te tiran piedras desde muy lejos, así que de vuelta del trabajo siempre caminas con temor, sabes que estas burlas cualquier día de estos pueden pasar de ser una maldad de chico, a un crimen de adulto…en cualquier momento puede suceder.
Y todo sólo por ser quien eres, naciste con una visión diferente del mundo, tus gustos son mas refinados que el resto de tu familia, tienes tal vez habilidad para el baile, te nace con facilidad un poema, puedes crear lo mismo un arreglo floral que arreglarle el cabello a tu hermana el día de su boda. Pero piensas, que importa quien seas, si eres útil al mundo y no haces daño a nadie, eso piensas en tu adentro, pero tal parece que no todos piensan igual que tú.
Vives escondido trabajando hasta altas horas de la noche en un supermercado, pues no te atreves a sacar tu talento como modista o peluquero, pues según tu padre y vecinos esos son trabajos de maricones, y los maricones no van al cielo y son dignos del maltrato y hasta la muerte, y hasta hay un dios cruel que los castiga incansablemente.
Sin embargo, sabes por comentarios que llegan de lejos que hay otras ciudades donde los peluqueros hacen mucho dinero, y los homosexuales bailan en sus discotecas, y tienen sus parejas, y hoy día hasta se casan..si..se casan. Y adoptan hijos, no sólo perros…y son felices para siempre. Todo eso lees en las revistas y periódicos que llegan a tu pueblo, esas mismas revistas que condena tu iglesia, la de tus padres y de todo el pueblo. Esas revistas que consigues de forma clandestina por algunos visitantes y pasajeros que vienen sólo en primavera a tomar fotos de los bellos arbustos que florecen con los cuales haces arreglos a escondidas.
Sabes que el mundo es mucho más grande que los confines de tu pueblo y más grande que sus barreras y sus límites fronterizos con la estrecha realidad en que vives. Así que un día decides escapar, irte a una ciudad grande, y aprender un oficio que vaya más con tus manerismos creativos y por fin ser quien eres, estás harto de este encierro…tal parece que hoy te vas a atrever, aunque lleves años pensando hacerlo sin progreso alguno, hoy es el día, estás decidido.
Esa noche vas a tu casa, agarras todas tus pertenencias, que no son muchas, y corres con los ahorros de años...años sin beberte ni una cerveza, ni comerte un helado, para algún día salir de este entierro. Es de noche y sabes que en la noche los chicos andan sueltos..las niñas son de la casa, pero los chicos pertenecen a la calle, son los vigilantes de tu pueblo. Y aunque caminas, y adelantas tu paso a salir de tu casa, y pronto del pueblo, caminas con miedo...mucho miedo.
Pasa largos minutos que parecen eternos, aún caminas, todo va de maravilla, es verdad que brincas cada vez que escuchas un ruido ajeno, pero todo esta bien, ya casi has salido del pueblo. Te acercas a la estación de autobús, y tomas el primero disponible, uno barato y hecho pedazos, pero te llevará a salvo a tu destino, a la gran ciudad, o al menos eso esperas. Confiado te abrazas al escapulario que una vez te juraron te protegería de todo mal, al menos eso te prometió tu abuela cuando te lo regaló con un beso en la frente.
Montas el autobús...y ya mas tranquilo, respiras, te sientas y poco a poco te duermes, caes rendido, ni sueñas. Viajas dormido por largas horas, aún no ha amanecido, pero pronto saldrá el sol y se llevará con sigo el miedo que trae la fría noche, eso esperas.
Aún medio dormido, sientes que llegan a la próxima estación, estiras los brazos y te bajas del autobús, ves un letrero que dice, siete millas para la gran ciudad. Sonríes por primera vez en largo rato, pues es aquí donde vas a comenzar una nueva vida. Estás cerca, pero el próximo autobús para la ciudad sale en tres horas, y no quieres esperar tanto, así que caminas, y lo haces por el medio de la calle añorando a que salga la luz del día. Estiras otra vez los brazos como abrazando el futuro, por fin tu libertad interna. Ya no habrá más prisión para tu alma. Ya ni piensas en lo que has dejado atrás. Escuchas ruidos pero ya nada te da miedo..¿o tal vez si?.
Caminas largo rato, pero sientes que vas llegando a la gran cuidad, la hueles, es ahí donde según has escuchado no se le grita a los homosexuales, no se les maltrata aunque caminen en tacones de mujer, o bailen por las calles o a escondidas se besen, al menos eso has leído en las revistas importantes, esas que aceptan la diversidad y la libertad de todos los seres humanos de la tierra. Sonríes..y como siempre haces, das las gracias al cielo.
De pronto sientes que no caminas solo, nos es la ilusión la única que te acompaña. Se te trinca el alma, no quieres mirar atrás pues tienes miedo, miedo de que sean los malditos chicos de tu pueblo. Pero para qué te habrían de seguir, y por tantas horas, es imposible...recuerdas en ese momento que te pusiste los pantalones muy apretados, esos que te hacen ver el culo de maravilla pero que no todos saben apreciar, y comienzas a caminar de forma más masculina un tanto exagerada para aparentar cierta agresividad, cosa que nunca te ha nacido, haces lo mejor que puedes.
Aún no ha salido el sol por completo, pero ves los primeros rayos de luz, luz de esperanza de un nuevo día...y piensas que con el sol se borrará tu pasado, y con el todos tus miedos... también sientes que se acercan los pasos tras de ti, son mas de dos piernas las que zapatean el suelo. Ya no puedes con la incertidumbre, tienes que mirar atrás y salir de dudas, tal vez si te están persiguiendo...ahora si tienes miedo. Entonces, disimuladamente, haciendo como que te rascas la espalda con un gesto raro del cuello, viras tu cabeza y miras. El brillo en tus ojos delata tu miedo.
Pero otra vez sonríes, la suerte te acompaña. Para tu alegría y sorpresa no son los chicos de tu pueblo, son otros chicos de la misma edad, pero estos vestidos de gran ciudad, andan vestidos de negro, algunos llevan muy modernos sus cabellos, otros las cabezas rapadas, todos con las manos en la espalda como si fuera un rito mañanero, como una solemne marcha, ¿Serán militares del silencio piensas en tu poético adentro?. Estos son chicos de cuidad grande, piensas, no los ignorantes que te gritaban en tu pueblo.
Y te hinchas tranquilo, y respiras y caminas seguro mientras sientes el sol que te arropa todo el cuerpo, sol de la esperanza de la libertad de tu adentro, y sonríes, y respiras, y de pronto, cierras los ojos para respirar las cercanías de la gran cuidad, tranquila, vacía aún sin mostrar su revuelo, por fin has logrado escapar de tu destino y encierro, la sientes…disfrutas de este raro silencio y dejas salir afuera quien por tantos años llevas escondido adentro, a ti, coño, a ti mismo.
Y de pronto, ”Maricón, loca sucia”…resuenan estas palabras otra vez en tu oído, ahora las escuchas de estos chicos nuevos. Se te quiere salir el corazón del pecho pues no estás seguro de si escuchaste bien, piensas si será tu paranoia, un recuerdo amargo marcado en tu memoria. Una lágrima te sale de muy adentro, baja por tu mejilla y un rallo de sol la ilumina de amarillo, una gota de luz parece salir de uno de tus ojos, es el brillo de tu alma que no aguanta más su encierro...No tienes tiempo de virarte por completo para asegurar tus pensamientos y saber quién y por qué te persiguen, sólo recuerdas haber visto el cielo ponerse azul ángel en algún momento antes de que el sol saliera por completo y te abrazara….
Abres los ojos y estás atado a un árbol…y escuchas la risa morbosa de varios chamacos riendo. Sientes miedo, mucho miedo, piensas en cuanto quisieras estar viendo a tu familia y amigos en este momento...hueles el perfume de tu madre, hueles las rosas que recogiste ayer, hueles la cafetera quemándose, escuchas los quejidos de tu padre, a los chicos del pueblo gritándote, a tu jefe riéndose a tus espaldas, al padre de la iglesia dándote la espalda…te sientes solo, confuso y añorando que esto sólo sea un pesadilla de la que vas a despertar pronto, y aunque llevas años estudiando las bases del budismo gritas “por favor dios mío, déjame ir”, hueles el plomo, la madera del bate….cierras los ojos...y ya no los vuelves a abrir.
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